martes, 10 de abril de 2012

Otro asesinato más - Iñigo Cabacas D.E.P.

Por desgracia, nos toca anunciar de nuevo y con mucho dolor un nuevo asesinato perpetrado por el capitalismo y sus esclavos. Si hace dos días Dimitris Jristoulas era quien se veía empujado a quitarse la vida ante una situación insostenible, hoy tenemos que lamentar un crímen quizás más doloroso por quien ha sido el fallecido y por las condiciones en que se ha producido; un crímen salvaje e injustificable perpetrado directamente contra un inocente, a través de la policía, por la burguesía.

Iñigo Cabacas, de tan solo 28 años, disfrutaba en la calle María Día de Haro de Bilbao de la victoria de su equipo, el Athletic de Bilbao, frente al Schalke 04, que otorgaba al primero el pase a las semifinales de la UEFA Europa League. Nadie hubiera dicho en aquel momento que un día más tarde, Iñigo estaría ingresado en un hospital y luchando por su vida, pero una desmedida y brutal actuación de la Ertzaintza le provocó una “fractura craneal por estallido con importantes lesiones cerebrales”. Sin motivo ni razón aparente (aunque oficialmente acudieron en respuesta a una llamada que afirmaba que había alguien herido, cabe preguntarse porque, de haber sido así, acudieron armados y con el rostro tapado), las "Fuerzas del Orden y la Ley" se personaron en la zona, pertrechadas para lo que desgraciadamente luego se convirtió en realidad: cara cubierta y escopeta en ristre, los agentes de la Ertzaintza comenzaron a disparar indiscriminadamente bolas de goma contra los aficionados allí reunidos. En medio del caos, una de estas bolas alcanzó a Iñigo; lejos de prestar su ayuda, los "educados" agentes de las fuerzas públicas dieron una nueva muestra de su "ejemplar" conducta al no prestar apenas ayuda ni atención al joven al que acababan de agredir. Hoy, tras dos días luchando por su vida, Iñigo nos ha dejado finalmente; aprovechamos esta entrada para enviar nuestro más fuerte y sentido abrazo a su familia, y compartir en la medida de lo posible su dolor. Hoy, y ante la marcha de un inocente, la clase trabajadora debe unirse alrededor de quienes más han sufrido este crímen: su familia. Las lágrimas que corren por vuestras mejillas son también las nuestras; vuestro dolor es el nuestro, y vuestro lamento es el nuestro. Hoy, aunque hasta ahora no conociesemos a Iñigo, aunque no supiesemos nada de él y quizá nunca le hubiesemos conocido de no ser por esta terrible situación, todos y todas sentimos como nuestro vuestro dolor

 También queremos desde aquí, y con motivo de la escalada de violencia policial que estamos viviendo no solo en la Península sino también en Europa,  resaltar algo: hoy más que nunca, ante la crisis no solo económica, sino también social y política, del capitalismo, es necesario posicionarse en la eterna dialéctica de clases. Lejos de lo que nos intentan hacer creer, aquí solo hay dos bandos: o bien eres un trabajador, o bien eres un burgués. Y a la hora de la verdad, será la trinchera elegida la que debas defender; ¿será la del paro, el hambre, los desahucios, las hipotecas, los recortes, las crisis... de la burguesía? ¿O será la del progreso, la igualdad, el bienestar, la solidaridad, la paz, la libertad, la democracia... de la clase trabajadora? Nosotros y nosotras tenemos claro nuestro sitio en esta lucha; como comunistas y como trabajadores y trabajadoras, será la trinchera de nuestra clase la que defenderemos. Lo que lamentamos es que, al parecer, haya quienes aún o bien no se han decidido o bien han confundido su trinchera; muchos y muchas policías parecen olvidar que son, como nosotros y nosotras, asalariados y asalariadas dependientes de su fuerza de trabajo, que tienen letras e hipotecas que pagar y deudas que saldar; que, al igual que nosotros y nosotras, sufren la dictadura de los mercados, los recortes, las reducciones salariales y la congelación de sus pensiones; que no son poseedores de los medios de producción. Aún hay tiempo para todos y todas de replantearse su posición en la dialéctica de clases; nosotras y nosotros, la clase trabajadora, tendemos nuestra mano conciliadora a quienes compartan nuestras ideas y esperanzas; nosotras y nosotros recibimos con los brazos abiertos a cada camarada que pasa a engrosar las filas de la vanguardia de nuestra clase. Pero, aún con todo, no queda mucho tiempo, y cuando la conflictividad social inherente al capitalismo estalle, quienes no hayan decidido su trinchera se encontrarán en medio de un fuego cruzado, y quienes hayan elegido la trinchera de la burguesía nos tendrán enfrente. Que cada cual reflexione sobre su posición en este mundo y en esta sociedad, y sea consecuente con sus condiciones a la hora de elegir bando.

Lo ocurrido con Iñigo es otra barbaridad que sumar a la ya de por si larga lista de crímenes de este Estado burgués. ¿Cual fue el crímen de Dimitris e Iñigo? ¿Por qué fueron asesinados? ¿Por qué seguimos permitiendo actuaciones tan deleznables? ¿Cual es el papel de la policía en este Estado? ¿Son realmente "garantes de la seguridad ciudadana" o son, como parece que se empeñan en demostrar, la personificación de la violencia burguesa sobre la clase trabajadora? Son tantas y tantas las preguntas sin respuesta, y son tantos y tantas quienes nos son arrebatados en este largo y cruento conflicto que es la lucha de clases, que cabe preguntarse cuando decidiremos ponerle fin. Está en nuestras manos, las de la clase trabajadora, terminar con esta espiral de dolor, pérdidas y sufrimiento; tan solo debemos derrocar a una clase burguesa que se tambalea y agoniza, ¿pero cuando nos decidiremos a hacerlo? ¿Cuantos Dimitris e Iñigos tendremos que llorar antes de poner fin a esto?

¡¡Nos tocan a uno, nos tocan a todos!!
¡¡ IÑIGO PRESENTE!!

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